Placer intelectual

· Ajedrez
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Cuando la vida no acompaña, la mayoría de las veces nuestro ajedrez tampoco. Pero, extrañamente, en ocasiones el ajedrez es capaz de alegrarnos la vida y conseguir que nuestra existencia sea un poco mejor.

Ésa es una fugaz muestra de su infinitud. Claro, también esa inmensidad puede conseguir que zozobremos, que perdamos nuestra estrella Polar y que nos sintamos completamente diminutos y desnudos.

Las blancas juegan y ganan.

Esta mañana, tratando de entrenarme un poco, el ajedrez me ha proporcionado un momento de un enorme placer intelectual al comprobar las soluciones de una tanda de problemas que estaba resolviendo.

En la posición del diagrama, he conseguido mejorar la secuencia del gran maestro Leonid Stein con una jugada demoledora: 1 g4!!

La dama no tiene casilla buena y debe entregarse por el caballo. En caso contrario, las blancas montan una red de mate preciosa. Por ejemplo, la variante principal sigue así: 1 … Dxg4 2 Tg7+ Axg7 3 Txg7+ Rh8 4 Cf6!!

 

Mi libreta de trabajo. En ella quedan registrados todos mis logros y descubrimientos. También, por supuesto, todos mis errores. De vez en cuando me llevo una alegría enorme. Para los más curiosos, a parte del tiempo, anoto el porcentaje de seguridad que tengo en mis cálculos. Esta técnica me la mostraron unos alumnos de Daniel Escobar en Gibraltar hace unos años.

“Mida su fuerza ajedrecística, volumen 2”. Una gran obra de trabajo para entrenarse con reloj y reproducir las condiciones de competición.

Encontrar esta idea y validar el resto de variantes me ha llevado 16 minutos. Y comprobar la solución y ver que también otros grandes maestros y entrenadores la habían obviado es la parte del regalo que me faltaba por destapar.

 


Le dedico esta entrada a lady Brenda, una gran ajedrecista (la grandeza no se mide por el nivel de juego, sino por amor al juego, como ya constató Jonathan Rowson en una de sus columnas de New in Chess años atrás), en estos momentos desengañada por el juego. Todos esperamos verla pronto de nuevo sentada ante un tablero.

“La estrategia del riesgo”. Un recorrido por la vida y la carrera ajedrecística de Leonid Stein, uno de mis admirados héroes del tablero.

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