Maneras de animar

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Animar a un hijo para que se dedique a algo (al estudio, por ejemplo) cuando éste no posee motivación interna resulta bastante complicado. Lo que sucede muy a menudo es que los padres animan a la inversa:

Una conversación que parta de los sueños y expectativas de la persona puede conducir a un «camino» de aprendizaje que desemboque en esa visión. Esa conversación podría resumir algunos objetivos concretos de la visión general y considerar luego las implicaciones del logro de dichas metas y las capacidades que, para alcanzarlas, necesitamos desarrollar.

Esto contrasta con el enfoque más habitual centrado en las debilidades —ya sea en las malas notas o en el fracaso en el logro de los objetivos trimestrales— y en lo que tenemos que hacer para fortalecerlas. Esta conversación se centra en lo que funciona mal en nosotros, es decir, en nuestros errores y lo que tenemos que hacer para «remediarlos», así como en los sentimientos de culpabilidad, miedo y similares que suscitan. Una de las peores versiones de este abordaje son los padres que, con la intención de que obtenga mejores calificaciones, castigan a su hijo, porque la ansiedad generada por el temor al castigo bloquea la corteza prefrontal del niño, obstaculizando su concentración y dificultando, en consecuencia, el aprendizaje.

Focus. Daniel Goleman. Kairós. Barcelona, 2013. Página 212.

Con esto Daniel Goleman no quiere decir que no haya que trabajar las debilidades, sino que el punto de partida no deben ser éstas:

Centrarnos en nuestras fortalezas —argumenta Boyatzis— nos alienta a avanzar en pos del futuro anhelado, al tiempo que moviliza la apertura a nuevas ideas, personas y planes, mientras que hacerlo, por el contrario, en nuestras debilidades, moviliza un sentimiento defensivo de obligación y culpa, que acaba encerrándonos en nosotros mismos.

La visión positiva alienta el placer en la práctica y el aprendizaje, razón por la cual los atletas y actores más sobresalientes siguen disfrutando del ejercicio de su disciplina. «Necesitamos, para sobrevivir, del foco negativo, pero para esforzarnos, también necesitamos una visión positiva —concluye Boyatzis—. Ambas perspectivas son necesarias, aunque en la proporción adecuada».

Focus. Daniel Goleman. Kairós. Barcelona, 2013. Página 211.

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