Dar de leer

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Autores

Me gusta editar libros. Mucho. Me concede los privilegios de leer, corregir y ayudar al autor, incluso diseñar una obra (o dar vida, riego y abono a una colección).

La imagen de un editor, por extraño que a mí me parezca, está muy asociada a la de jefe de una editorial (varón, canas, corbata, sonrisa impostada, vocabulario elevado, trono cultural…). Cierto es que un editor debe velar por la viabilidad de un proyecto (y por definición de viable entiendo: soberano arte de encaje en el cual debe entrar más metal del que sale o, como mínimo, entrar tanto como se va); empero, para mí, éste es mucho más que un gestor de productos y subproductos editoriales parcialmente paginados. Ante todo —defiendo, insisto, proclamo—, un editor debe ser amante de la lectura, de la cultura y de esas maravillosas gotas de vida llamadas libros.

Lo que más me gusta es ver crecer una obra, una idea… y darle su biberón, acompañarla a la escuela, recogerla del instituto… hasta que un día, un añorado día, a esa idea le han crecido unas hermosas alas de papel y puede empezar a volar sola, ¡sí!, en forma de libro.

Técnicas avanzadas del sudoku, un libro que tardó en crecer varios meses.

Técnicas avanzadas del sudoku, un libro que necesitó varios meses para aprender a volar.

Esto es lo que ocurrió hace poco (después de varios meses de trabajo) con Técnicas avanzadas del sudoku, finalmente, felizmente, un libro muy conseguido en el que tanto el autor como yo —pareja de hecho para la ocasión— trabajamos siempre con un objetivo conjunto: el lector, el gran olvidado. Fernando Arroyo Figuero captó a la perfección mi esencia de editor: el lector es quien debe ganar siempre (con las correcciones, con las propuestas, con el formato… y en los pequeños detalles, como los índices y la bibliografía), hay que dejar en la orilla los egos de los padres, los tíos y los abuelos (autor, editor, corrector…) y pensar en el pequeño (el libro). Por eso aceptó y amplió el contenido del original con secciones como la sudokuteca (lo cual supuso horas extraordinarias para los dos. Extraescolares que asumimos con agrado, porque otro de nuestros lemas como padres librescos es: No nos importa trabajar más, lo que no queremos es trabajar mal). Creo que el resultado (la calidad de las ideas expresadas y las ropas con las que se han vestido éstas) es de una bella factura. Como padre adoptivo (la madre es él, que engendró la idea durante varios años, hasta que empezó a escuchar cómo ésta le daba pataditas en su vientre para que oyese que le latía el corazón), estoy muy orgulloso de haber contribuido a que el bebé fuera creciendo y avanzando hasta convertirse en un ejemplar bueno y hermoso.

Página 144 de Técnicas avanzadas del sudoku. Uno de nuestros aciertos como padres es el de lograr que cada explicación de cada diagrama de cada sudoku (grandes o pequeños) se pudiese entender en la página en la que estuviese colocado.

Página 144 de Técnicas avanzadas del sudoku. Uno de nuestros aciertos como padres es el de lograr que cada explicación de cada diagrama de cada sudoku (grandes o pequeños) se pudiese entender en la página en la que estuviese alojado.

En la página 152 podemos ver un ejemplo de una de los casi 100 recortes de la sudokuteca.

En la página 152 podemos ver un ejemplo de uno de los casi 100 recortes de la sudokuteca.

Técnicas avanzadas del sudoku en el vientre materno, el germen de un libro.

Técnicas avanzadas del sudoku en el vientre materno, el germen de un libro.

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