Oportunidades detectivescas

· Libros, Pensamientos
Autores

Cuando uno lee sobre literatura (о литературе, como dicen los rusos) empieza a percibir los mecanismos que activan los encantos (y secretos) que ésta posee. Y empieza a barruntar cuáles funcionan y cuáles no (y por qué). Por ejemplo, después de leer…

Detectives, esos seres enigmáticos. Imagen tomada de dedikknig.ru.

Detectives, esos seres enigmáticos. Imagen tomada de dedikknig.ru.

En 1928, S. S. Van Dine redactó veinte reglas para el escritor de novela policiaca. La primera de ellas (y la más inviolable) es: «El lector debe tener las mismas oportunidades que el detective para resolver el misterio. Todas las pistas deben ser completamente mostradas y descritas».

50 cosas que hay que saber sobre literatura. John Sutherland. Ariel. Barcelona, 2011. Página 70.

… empecé a tratar de recordar algunas de las grandes novelas policíacas o de género negro que me he leído (también, cómo no, algunas películas y series). Y empezaron a asaltarme dudas. ¿Estas reglas se escribieron para obviarlas? Es decir, ¿es esencial que el lector cuente con las mismas pistas que el detective para resolver el misterio? ¿Pueden los autores omitir esas máximas sin ceder ni un ápice de su atmósfera y arte? ¿Forman parte del cuadro? ¿Del marco? ¿Del aire que se respira?

No lo sé. Ni lo voy a cuestionar. Lo que sí me ocurre con este tipo de literatura es que no me sumerjo en ella como lector pasivo, sino que siempre ando detrás de las causas, los indicios, las pistas y los porqués. Mi hocico rastrea todos los olores, intenta olvidar los que entiende falsos e insustanciales y seguir los que parecen prometedores (aunque de inicio sean extraños, insustanciales o remotos). Tal vez a muchos otros lectores les ocurra lo mismo que a mí (poder ser, al menos por unas horas, detective sin los riesgos que esta profesión entraña) y por eso este género tenga tan buena aceptación dentro de la literatura.

Es posible que estos acuerdos tácitos que se establecen entre lector y escritor (más o menos inconscientes, mejor o peor tejidos) sean necesarios para crear un halo y unas relaciones magnéticos. Ese humo que flota en la noche. Esa cicatriz en la mano. Ese corazón latiendo en las sienes. Ese golpe sordo que nos sorprende de repente. Ese detalle sutil que dota de sentido a la trama…. En fin, todo lo que está ahí y a la vez se desvanece, todas las asunciones falsas, todos los desafectos…

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