El arte de aprender (sin distracciones)

· Libros, Pensamientos
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Aprender, como casi todo, necesita atención y concentración. Imagen tomada de Ямарка мастеров.

Aprender, como casi todo, necesita atención y concentración. Imagen tomada de Ямарка мастеров.

En realidad nunca he tenido una receta para aprender mejor, más rápido, con menos esfuerzo. Simplemente, siempre me he dedicado a sumergirme en las materias que me interesan.

Sin esfuerzo real. Poco a poco. Día tras día, con constancia. Y sin preocuparme lo más mínimo por los resultados, casi viviendo ajeno a sus tiranías. Muchas veces, incluso siendo consciente de que hay conceptos que se me escapan, que huyen, hasta que, un día, por fin llego a ellos (o ellos a mí).

Sigo sin saber si la fórmula que aplico es buena o no, aunque ya hace algunos años que vengo investigando sobre este asunto, más que nada por mis hijos.

En el libro El arte de aprender, Josh Waitzkin me ha hablado de un concepto muy interesante: invertir en perder, es decir, «entregarse al proceso de aprendizaje», que da un salto mucho más allá del propio resultado.

No obstante lo dicho, hoy me gustaría rescatar de esta obra un concepto indispensable para toda aquella persona que quiera (necesite, pretenda…) aprender algo:

El principio más importante del aprendizaje es zambullirse en el misterio detallado de lo micro para comprender lo macro. El obstáculo es que vivimos en una cultura de déficit de atención. Estamos bombardeados por más y más información en televisión, radio, teléfonos móviles, videojuegos, ciberespacio. El constante suministro de estímulos tiene la capacidad de volvernos adictos, siempre ansiosos de algo nuevo y prefabricado que se nos entretenga. Y cuando no ocurre nada apasionante, podríamos aburrirnos, distraernos, alejarnos del momento. Así pues, buscamos un nuevo entretenimiento, zapping en televisión, hojeamos revistas. Si caemos en estos ritmos, somos como un pececillo llevado por la corriente, nadando en la superficie y flotando en un mundo bidimensional, que desconoce el maravilloso abismo de las profundidades. Cuando estas tendencias inducidas por la sociedad se trasladan al proceso de aprendizaje, pueden tener efectos devastadores.

El arte de aprender. Josh Waitzkin. Urano. Barcelona, 2007. Página 148.

Y añado: para más información, léase Superficiales, de Nicholas Carr.


Waitzkin fue un joven prodigio en el mundo del ajedrez (llegó a ganar ocho veces los campeonatos juveniles de los EEUU). Retirado, y con el título de maestro internacional, se refugió en el Tai Chi. Allí aprendió a aprender (tanto que en este arte logró ser campeón del mundo de Tai Chi en 2004), y volcó todas sus reflexiones sobre el propio proceso de aprendizaje en el libro El arte de aprender.

El arte de aprender. Josh Waitzkin. Urano. Barcelona, 2007. Página 148.

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