Vacuna contra la humildad

· Libros, Pensamientos
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Hace años escribí que existen muchas, muchísimas definiciones de inteligencia. Casi tantas como psicólogos, épocas, tendencias y escuelas de humor. Más allá de lo que los guarismos encierran (o desvelan), más allá de las épocas y las tendencias, la inteligencia es aquello que sabemos reconocer en los demás casi al primer atisbo, con el primer intercambio de miradas y palabras o con el primer cruce de páginas.

Esto último ocurre, especialmente, cuando Nicola Lococo trabaja, conversa o escribe (para él todo esto es lo mismo): sus textos son inteligentérrimos y rezuman sabiduría, conocimiento y humor. […] Nicola no sólo gusta de los juegos de palabras y otros malabarismos pillos y le supone al lector la complicidad de degustarlos y comprenderlos, como podemos apreciar en el prólogo de su último ensayo: Discurso contra la humildad:

Discurso contra la humildad. Nicola Lococo. Sapere Aude. Siero, 2015. PVP: 9.99 €.

Discurso contra la humildad. Nicola Lococo. Sapere Aude. Siero, 2015. PVP: 9.99 €.

[…] bueno será tengan presente los lectores la máxima por la que se rige este autor, a saber: “Subo y bajo de registro dependiendo a quien asisto”, que traducido a lenguaje coloquial vendría a decir: “Soy humilde con los humildes y soberbio con los soberbios”. Por consiguiente, si en algún momento alguien de entre ustedes se siente ofendido por parte del contenido, será que se lo merece.

Discurso contra la humildad. Nicola Lococo. Sapere Aude. Siero, 2015. Página 18.

En él, el autor de títulos tan notables como Memorias de un retrete y otros escritos cochinosInútil manual para entender la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad, Cincuenta y pico artículos aburridos y sin dibujos, nos explica por qué está en contra de la humildad como valor positivo y por qué prefiere, con mucho, a su contraria, la soberbia.

Es más, la humildad, afirma Lococo, consigue personas (y mentes) apocadas, menguadas y reducidas, cuando no arrodilladas, porque la humildad se centra en la poquedad.

Sólo le he echado en falta a este discurso un paralelismo con una de las citas que rescaté de Juego de tronos:

Para arrollidarse sólo hacen falta rodillas.

Tormenta de espadas. George R. R. Martin. Gigamesh. Barcelona. Página 565.

Seguramente, Nicola pensará que para ser humilde (o humillarse), también.

Ya saben, él no es humilde ¡¡porque puede!!

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