¿Por qué me gusta hacer libros?

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Que me gustan los libros lo saben todas las farolas con las que me he tropezado, todas las líneas con las que me he resbalado, todos los semáforos ante los que me he parado, y todos los ascensores y descensores que me han iluminado. Ahora bien, ¿por qué me gusta el trabajo de editor?

Primero, reflexionemos un poco:

la vida secreta de los libros

La ilustración que sirve de portada a “La vida secreta de los libros”.

Cuando se pregunta a los escritores por qué escriben, suele haber respuestas para todos los gustos: unos contestan que es lo que mejor hacen, otros que de hecho es lo único que saben hacer; algunos dicen que escriben para que les quieran más; otros muchos no lo tienen muy claro. Quizá en el fondo los escritores escriben para averiguar por qué escriben.

¿Y los editores? ¿Cuáles son sus razones? ¿Qué es lo que impulsa a alguien a convertirse en editor? Hoy hago una pausa en esto de hacer libros, miro hacia el cielo, que es un inmenso papel en blanco, y me pregunto: «¿por qué hago libros?».

Como siempre hay siete razones para todo, doy por supuesto que habrá siete razones para hacer libros, y no lo voy a pensar más: son siete, y son éstas:

1. La primera razón es que «Algo hay que hacer». El verbo hacer es un verbo muy bien considerado. Ahí están el «Supremo Hacedor» y «Mariquilla la hacendosa». No se sabe muy bien por qué, pero algo hay que hacer. ¡Pues hagamos libros para niños!

2. La segunda razón ya no es una razón, porque no encuentro nada de razonable en hacer libros para niños. Digamos que esta ocupación es un capricho, que me divierte. Dejemos que me engañe pensando que es así. Y si me divierte, ¡bien está hacer libros para niños!

3. No lo puedo evitar: soy un lector. Aprendí a leer y he seguido leyendo. Desconfío como todos los lectores veteranos de la utilidad de la lectura, pero naturalmente creo en los libros y me resulta difícil imaginar el mundo sin ellos. En un mundo sin libros, la gente que acostumbra a leerlos mientras camina por la calle, no metería los pies en los charcos, no chocaría con las farolas, y alguien tiene que hacerlo. Los niños no podrían rayarlos, arrojárselos y practicar la puntería, con lo importante que es eso. Puesto que tiene que haber libros, alguien que se divierta haciéndolos debe hacerlos. ¡Hagamos pues libros para niños!

4. La cuarta razón casi da vergüenza confesarla. Veo desde pequeño a gente leyendo y no me parece que nadie sea mejor por leer uno, dos o dos mil libros de los que están a su alcance. Si queremos que haya mejor gente (cada uno sabrá lo que quiere decir esto), y si creemos que los libros deben seguir existiendo porque es algo que nos divierte hacer, y a veces leer, y porque es preciso hacer alguna cosa, quizá la solución esté en hacer los libros que no existen. Hay que inventarse los libros que no existen para que la gente que no existe exista. Si eso no es una fe infantil, no es nada. ¡Hagamos libros, niños!

5. Soy un idealista, aspiro a salvar el mundo. Es lo que pasa cuando lees mucho, en seguida quieres salvar el mundo. Pero cuando lees poco, o cuando sólo lees la Biblia, o cuando como Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional del Rifle, interpretas el papel de Moisés y sólo lees los Diez Mandamientos, entonces es peor. Cuando uno agarra con tanta alegría un rifle, qué son siete razones, qué son siete mandamientos. Mejor que rifles, ¡hagamos libros para niños!

6. Hay que salvar el mundo, pero tampoco hay que pasarse. Y si no lo salvo, por lo menos me divierto, y así me salvo yo. Por egoísmo reivindico la edición artesanal y los trabajos manuales, que proporcionan después de todo cierta satisfacción. Sin dinero no hay libros; con mucho dinero seguramente tampoco. Convertir cierta cantidad de dinero en libros y estos libros en más libros es una gimnasia difícil de cortar. ¡A hacer libros, a hacer libros para niños!

7. Hacer libros es algo tan bueno o tan malo como cualquier otra cosa, pero ¿por qué para niños? Según mi opinión, si tiene algún sentido hacer libros, tiene sentido sobre todo hacerlos para los niños. Porque el mundo (y a veces nos olvidamos) es de los niños. Los mejores libros deben ser para los niños, las mejores historias, los mejores dibujos, el mejor papel, las primeras estanterías. Nada de repartir las sobras y condenar a los niños al rincón más apartado de las librerías, nada de dedicarles textos poco exigentes y dibujos que no son sino una caricatura triste de lo que hacen los mismos niños. Eso no está bien, no es bonito.

La vida secreta de los libros. Vicente Ferrer Azcoiti. La media vaca. Valencia. Páginas 30 a 33.

En mi diario secreto he anotado mis siete secretas razones. Y son éstas:

1. La primera es que adoro leer. De modo que, aunque nadie fuera a meter los pies en los charcos o a enamorarse en el metro (en el autobús es más difícil), me resultaría complicado no querer hacer libros.

2. La segunda es que me da igual leer libros para gente grande o para gente menuda. Me entretengo igual, y disfruto muchísimo con todo tipo de libros. Por lo tanto, si el libro es potencialmente bueno, me gustaría poder editarlo.

3. No lo puedo evitar, me gusta aprender cosas nuevas. O emocionarme con historias nuevas (y revivir las viejas, claro). Y me gusta trabajar en los libros, y buscarles mejoras si no hubo medios. ¡Me encanta reeditar libros!

4. A mí no me da vergüenza confesar mi cuarta razón: siempre he creído que quien lee vive más (y mejor). Y, por supuesto, que es mejor persona.

5. También soy un idealista y, entre otras cosas, aspiro a salvar el mundo, por ejemplo, de ruidos innecesarios… (cada uno que rellene su ruido innecesario aquí, tanto los que produzca como los que padezca). Por eso me gusta hacer libros. Ver a alguien leyendo, concentrado, es una experiencia magnífica y silenciosa.

6. Y tampoco quiero pasarme. Es decir: prefiero hacer libros, ponerle todo mi empeño (porque sé que puedo ofrecer algo), a, por ejemplo, estar pintando casas una detrás de otra. Además, me gusta escribir. De modo que ser editor, tal vez se la forma más rápida de encontrar editor el día que crea que estoy preparado para salir al papel.

7. Y, para acabar, creo que hacer libros es muchísimo mejor que hacer otras cosas (por ejemplo, fabricar rifles para Charlton Heston; bombas, bombillas de vida corta, juguetes con pinturas tóxicas y ropa que se deshilacha a la primera que me cambio…) . Según mi opinión, los libros son el mejor modo de leer, de recorrer de forma intensa la vida de otros (personajes o personas), de emocionarme, de reflexionar, de entregarme…

2 comentarios

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  1. Cristina Cañizares

    Bonita tarea la de hacer libros, es importante la lectura así que espero que sigas por muchos años con esa ilusión. Un abrazo y feliz día.

    • yagogallach

      Muchas gracias, Cristina. Creo que la pasión se gestó en el vientre de mi abuela Cecilia, todavía viva (con más de 90 años), todavía leyendo. Que pases un buen día también.

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