La fuerza de voluntad

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La fuerza de voluntad es una fuerza que se consigue a base de trabajo personal (como casi todo en la vida). La cita de hoy es, ciertamente, inspiradora, más aún si comprendemos el contexto.

Muchas veces he dicho que las citas, de forma aislada, son las hojas sueltas de un árbol, arrancadas de éste por su peciolo. Las unas se ven separadas de la sabia savia que los nutre. El otro pierde su vestido y color natural.

El peligro de quedarse tan sólo con una colección de hojas es que éstas pueden quedársenos grabadas como un cúmulo incierto de consejos. Incierto porque no hay ramas que los una y los dote de sentido.

Un tanque T-34 soviético en la avenida Nevsky de Leningrado durante el asedio de la ciudad durante la II Guerra Mundial. / EL PAÍS

Un tanque T-34 soviético en la avenida Nevsky de Leningrado durante el asedio de la ciudad durante la II Guerra Mundial. / EL PAÍS

Pero volvamos al contexto. Imagínense Leningrado sitiado por los nazis, que han venido por el sur y por el oeste, y los finlandeses, que han arribado por el norte. 872 días interminables (y sus noches, no menos largas). Bombas, cartillas de racionamiento, pan de mala calidad, hasta llegar a los 125 «gramos de bloqueo» diarios para niños, personas dependientes y funcionarios. Más bombas. ¡Y vaya pan! (salvado, orujo, serrín, celulosa…). Hambre (necrofagia, canibalismo…). Y más bombas. Llega el invierno de 1941. Se raciona la luz. Llega la oscuridad. Empiezan a arder muebles viejos, libros… Transtornos. Más hambre. Filas de muertos de más de 180 metros de longitud por 2 de altura. Explosiones de granadas, fuego de cañones. Tranvías y trolebuses parados en medio de la ciudad. Y, a pesar de todas las vicisitudes, la mayoría de los habitantes de Leningrado no se corrompen. Incluso consiguen llevarse las estatuas ecuestres al Palacio de Pioneros, mantener la vida académica y cultural con un hálito de esperanza.

Para comprender la capacidad que tuvo el pueblo para sobreponerse, podríamos recordar, también, las hazañas que el propio (el grande, el terrible) Víktor Korchnói, subcampeón del mundo de ajedrez, nos cuenta sobre el sitio de Leningrado, pero eso lo dejamos para otra ocasión.

Además, para entender un poco mejor la última comparación que aparece en la cita, cabe precisar que el idioma ruso es un idioma sintético (flexivo, con casos, declinaciones) y con una gramática harto complicada. Y como dice Марина, nuestra profesora de ruso, «Грамматика трудная!»:

Lena Mujina, en una fotografia que aparece en le portada del libro " El diario de Lena" / EL PAÍS

Lena Mujina, en una fotografia que aparece en le portada del libro ” El diario de Lena” / EL PAÍS

¡Considera perdido un día en que no hayas conocido nada nuevo y no hayas perdido nada útil!

Todo el mundo puede ser hábil, fuerte, valiente. Solo hace falta una cosa: ¡voluntad!

La voluntad vence.

Una persona con fuerza de voluntad es perseverante, obstinada.

El ser humano no nace valiente, fuerte o hábil.

Lo aprenderá con perseverancia y obstinación, como la gramática.

El diario de Lena. Lena Mujina. Ediciones B. Barcelona, 2011. Página 18.

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