Labor de mantenimiento

· En la punta de la lengua
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Siempre me han gustado las labores de mantenimiento. Incluso los libros de mantenimiento. Me refiero a los que se centran en los cimientos del conocimiento. En cualquier campo.

Siempre suelo llevar una rueda de diez lecturas en marcha, divididas en lo que he dado en llamar cuadrantes (los de mi interés), los cuales visito cada semana de forma sacra. Resulta más sencillo de lo que parece, pues un ensayo no entorpece la lectura de un libro de gramática (ortografía, manual de estilo, etcétera), otro de ajedrez, otro de deporte, uno de cuentos, una novela, una biografía (o un libro de historia), uno de ciencias y un manual de ruso. Cada uno cumple su cometido y nutre una sed de conocimiento diferente. Basta con ser un poco organizado.

Por eso sé de qué hablo cuando digo lo de las labores de mantenimiento. Cuando uno inspecciona un nuevo saber debe regresar con frecuencia a las bases. Asentar los cimientos (posiblemente olvidados, seguramente deformados) de lo que estudió en la escuela y el instituto. Asentar y ampliar.

Regresar a lo básico (idea —o filosofía de vida— que he tomado del título de un libro de ajedrez: Back to basics) te ayuda a no dar por sentado, a volver a poner en entredicho, a cuestionar tus lagunas (y prejuicios), a darte la oportunidad de olvidar para aprender sin vicios.

Personalmente, me encanta leer sobre el idioma que más adoro del mundo (el castellano), bajar a sus cimientos para entender cómo se usa y por qué, cuándo funciona determinada forma y cuándo no, y qué hacemos los hablantes de forma inconsciente cuando nos valemos de él. De ahí mis lecturas a los libros de iniciación (combinadas con otras lecturas más específicas). Y se aprende muchísimo. O se hace verbo lo que ya se sabe.

Por cierto, cuando trato de aprender un idioma (o mejorarlo), también busco profesores que defiendan y amen su idioma como si fuese el más bello de cuantos se han hablado. Ése es el único título que busco en ellos. Amor por su idioma.

Aprende gramática y vocabulario 1. Página 39.

Aprende gramática y vocabulario 1. Página 39.

Por cierto, en mi última excursión a los cimientos del castellano, me he encontrado con un error bastante curioso. Se trata de un ejercicio (el 10) en el que hay que elegir la alternativa correcta a dos formas propuestas.

A los españoles les gustan / le gustan mucho el jamón serrano.

Aprende gramática y vocabulario 1. Francisca Castro Viúdez. SGEL. Madrid, 2012. Página 39.

Ninguna de las propuestas es correcta, aunque, por fortuna, sí viene bien escrito en las soluciones: «A los españoles les gusta mucho el jamón serrano».

El libro presenta más errores, pero son todos (o casi todos) de ortografía tipográfica, como se puede apreciar, hay letras que se apiñan con otras de forma incorrecta, pero eso ya no depende de la autora (por cierto, he disfrutado mucho, por su claridad y concisión, con la lectura de este учебник, como diría Марина, mi profesora de ruso).

El libro presenta más errores, pero son todos (o casi todos) de ortografía tipográfica, como se puede apreciar en la penúltima línea, hay letras que se apiñan o se montan con otras de forma incorrecta, pero eso ya no depende de la autora (por cierto, he disfrutado mucho, por su claridad y concisión, con la lectura de este учебник, como diría Марина, mi profesora de ruso).

«El jamón serrano» es el sujeto de la acción, y el verbo debe concordar con él. Asimismo, «les» ha de concordar con «A los españoles», objeto indirecto.

Ahora, dicen, estamos enlazados como mucho a una distancia de siete niveles, me gustaría llegar a cualquier escritor que necesite una lectura profesional o corrector de textos. Ya sabes, si acabas de leer esta entrada, te ha gustado y quieres ser mi primer nivel de transmisión, por favor, da un salto. Quizá en breve haya llegado hasta alguien que me necesite.

Ponga un corrector en su vida, sus textos se lo agradecerán.

Ponga un corrector en sus textos, su vida se lo agradecerá.

3 comentarios

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  1. mananoros

    Interesante.
    Cabe comentar que la persona adora o por lo menos defiende el idioma con el que nacido. Eso creo.

    • yagogallach

      No siempre, amigo Jeremías, no siempre. He visto profesores (conocidos míos) que recomendaban unas lecturas que en nada se aproximaban a lo mínimo que puede aportar la literatura. Es más (y no es éste el lugar para faltarle el respeto a ningún autor; porque, en realidad, un texto puede ser bueno, o muy bueno, sin ser necesariamente literario; o contener ideas valiosas), recomendaban libros de profesionales a los que les gustaba escribir, pero que no cuentan con la pericia, profundidad y alcance de la alta literatura.

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