Sara, la referencia

· Balompié
Autores
Sara Vila Roca Equipo: Valencia Féminas C.F. 8 B Demarcación: Central Dorsal: 8 Fecha de nacimiento: 12.06.2001 Lugar de nacimiento: Valencia Estatura: «¡Que no lo sé!» Peso: «Tampoco lo sé» Talla de pie: 44 Lateralidad: Diestra Botas: Nike Hypervenom

Sara Vila Roca
Equipo: Valencia Féminas C.F. 8 B
Demarcación: Central
Dorsal: 8
Fecha de nacimiento: 12.06.2001
Lugar de nacimiento: Valencia
Estatura: «¡Que no lo sé!»
Peso: «Tampoco lo sé»
Talla de pie: 44
Lateralidad: Diestra
Botas: Nike Hypervenom

Sara está sentada atrás, en el último recoveco del autobús, alejada de las cámaras y de la fama. Hoy tiene entrevista, de las animadas, pues todas sus compañeras se encuentran a uno, dos, tres asientos ―o filas― de distancia a lo sumo, riéndose, departiendo… ¡Poniéndome a prueba! Se oye un murmullo, un cacareo de comentarios y risas. De repente, mi hija se acuerda de que me sé algo «raro» o inusual (algo que capta la grabadora, ya en marcha).

―¿A que no sabéis cómo se llama el sombrerito de la eñe?

Por respuesta hay risas y comentarios amontonados (como en muchos otros momentos de la entrevista). Por supuesto, ella no se acuerda, de modo que, mientras me acomodo al lado de Sara, se oye dos o tres filas más allá:

―Papá, ¿cómo se llama el sombrero de la eñe?

―Virgulilla.

―¿Cómo? ―dice alguna de ellas.

―Virgulilla… ―repito alzando un poco la voz.

Abro mi libreta y busco las preguntas. Me aclaro la voz, carraspeo y:

―Bienvenidas a Radio Futbolka…

―No… A Radio Telefaba ―me corrige mi hija.

―Bueno, esto es una entrevista para Radio Telefaba…

―Jajajajá…

―A Sara Vila.

Lledó, la más guapa, según las compañeras.

Lledó, la más guapa, según las compañeras.

―Por favor ―le pido, creo, a Lledó― ¿me dejas sentarme junto a Sara?

―¿Por qué no te cambias conmigo? ―le propone Sara.

―Claro, o os cambiáis ―digo, y rápidamente me corrijo―. U os cambiáis.

―¿Por qué se dice u en vez de o? ―pregunta una voz entre los asientos.

―Se dice u antes de una palabra que empiece por o –eso es lo que reza la regla, por la cacofonía.

¿Y por qué no puedo decir: «O o o te callas»?

Entre el lío, las risas y que cada una va a su aire, empiezan a surgir conversaciones de lo más surrealistas:

―A mí me gusta éste…

―O te callas…

―Y éste…

―O te callas.

―O te callas o te mato ―se suma otra voz.

Carla y Empar, dos de las entrevistadoras del día.

Carla y Empar, dos de las entrevistadoras del día.

―A ver ―digo, tratando de poner un poco de concierto, pues lo del orden es imposible―. Nombre y apellidos… Tienes que hablar directamente hacia la grabadora y despacito…

―¿Cómo, a cámara lenta? ―replica Sara.

―No, mujer. No hace falta que hables así ―y con voz grave digo―: «Hooolaaa, mee llaaamooo Saaaraa». Así no.

―Hola, me llamo Sara ―le explica Carla, hablando claro y vocalizando bien―.

―Exacto ―confirmo―. Mira, ella tiene experiencia en esto de las entrevistas ―Como siempre, vamos a abrir la ficha, algo sencillo para, en este caso, romper un hielo que ya está derretido hace rato, creo que desde que subieron al autobús―. Nombre y apellidos:

―Sara ―pausa acusada― Vila ―pausa acusada― Roca ―tercera pausa―.

―Equipo.

―Valencia Femenino B.

―Dorsal.

―Ocho… ¿Es el ocho, no?

De repente me giro y veo una piña de niñas tratando de leer mi libreta…

Zaira ―la reina de los Furbys, de los Farbys o de como demonios se llamen esos bichos― también ejerció de periodista.

Zaira ―la reina de los Furbys, de los Farbys o de como demonios se llamen esos bichos― también ejerció de periodista.

―¿Quién quiere ejercer de periodista?

Varias de las compañeras contestan de forma solapada, y con diferentes, ritmos y velocidades:

―Yo, yo, yo, yo, yo.

―Yooooooooo.

―Yoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyo.

―Bien, una pregunta cada una ―les digo a Zaira, Carla y Empar. Leire suele elegirse la sección Si fueras, serías…, que le encanta.

―Fecha de nacimiento ―pregunta Carla.

―Doce de junio de 2001.

―Lugar de nacimiento ―continúa Empar.

―Valencia.

―Calla, que no oigo.

―Estatura ―vuelve a preguntar Carla.

―Papá, que le tocaba a Zaira. Ahora va Zaira.

―Estatura…

―¡Que no lo sé!

―Peso ―pregunta, por fin, Zaira, y cierra el círculo Carla-Empar-Zaira.

―¿Peso? ―vuelven a insistirle sus compañeras.

―Tampoco lo sé.

―¿Talla de pie?

Risas generalizadas.

―Cuarenta y cuatro.

―Ahí va ―comenta una voz atenta.

―¿Lateralidad? ―y no sé si Empar me lo pregunta a mí, porque no entiende a qué me refiero, o a Sara…

―Derecha, derecha, derecha.

―Diestra ―apuntan.

―Botas.

―Botas.

―¿Qué marca llevas? ―le aclaro a Sara.

―Nike.

―Nike qué más.

―Nike Hypervenom. Éstas.

―¿Hypervenom? ―pregunta una de sus compañeras.

―Sí.

―Deletréalo, por favor. Zaira, cuando no entiendas algo, pide que te lo repitan…

―Vale. No lo entiendo.

Risas.

―Nike Hypervenom.

―Vuélvelo a repetir ―le pide Zaira de nuevo, encantada con el nuevo recurso adquirido.

―Ene i ka e.

Más risas.

―Nique ―dice una de ellas, entre risas.

―¿Qué había que decir?

―¡¡La otra palabra!!

―Hache, y griega…

Alba, como siempre, feliz con sus compañeras.

Alba, como siempre, feliz con sus compañeras.

Más risas aún. Esta vez porque Sara empieza a señalarse las zapatillas de paseo que lleva puestas en este momento.

―Tampoco lo estás diciendo ―objeta una de sus compañeras.

―Claro, se para media hora para decirlo… ―agrega otra.

―Pe, e, erre, uve, e, ene, o, eme.

Y Sara baja el pie. Entonces me intereso:

―¿Juegas con estas zapatillas?

―No, pero es que son las mismas.

Risas generalizadas.

―¡Qué graciosa!

Estallido de risas por la situación. Una de las entrevistadoras me ha quitado la libreta, para ver sus preguntas, momento que aprovecho para hacerles algunas aclaraciones:

―El año pasado ya entrevisté a Sara, de modo que hay algunas preguntas que no nos valen, como éstas. De modo que, a parte de las preguntas que ya tienes preparadas, tienes que intentar hacer nuevas…

―¿Ah, sí?

―Sí, ella ya jugó en el B el año pasado ―Y ahora me dirijo a Sara, para que confirme―. ¿El año pasado quedásteis las primeras, verdad?

―Sí ―corrobora ella.

―¿Este año queréis quedar las primeras también?

―¡¡Sí!!

―Eres una de las capitanas. ¿Cómo te sientes siéndolo?

―Muy bien. Muy ―pausa prolongada― bien ―pausa prolongada.

Risas.

―Muy honrada y muy orgullosa ―dice una de sus apuntadoras.

―¡¡Satisfecha!!

Gabriela.

Gabriela.

―¿Y ha cambiado tu vida como jugadora?

―¿Por eso?

―Sí ―le aclaro.

―No.

―¿Qué es lo más difícil de ser capitana?

―Que no habla.

―Que no habla.

―Que no habla ―dicen varias voces casi al unísono.

―Hay que portarse bien ―contesta Sara, con tono conciliador―. Hay que portarse bien.

―¿Tú o ellas?

―Todas, todas.

En este momento se abre la puerta del gallinero, y Sara puede continuar a duras penas.

―Yo más, yo más, porque… si no, me riñen. Y me quitan puntos.

Para salir airoso de la situación creada ―o poner un poco de orden, lástima, ahora tampoco hay concierto―, se me ocurre:

―Como eres la capitana, las demás pueden valorarte en tus funciones de capitana.

―Superbién…

―De toda la vida…

―Vale.

―Perfectamente bien.

―Lo hace muy bien.

―No… Cada una que diga su nombre y haga su valoración.

―Soy Carla. Lo hace muy bien, pero debería hablar un poco más.

Leire y María.

Leire y María.

―Soy Empar Ibáñez ―y se atraganta entre sus risas―. Sara, como cap… ―ahora no sólo estalla ella entre risas, sino que se le suman muchas de sus compañeras―. Ay, ay, ay. A ver. Sara, como capitana lo hace muy bien, lo que ocurre es que tiene que hablar un poco más. Porque si no… Tiene que mandar, porque la capitana manda.

―Ya está, Empar.

―Soy Zaira Gijón. Sara lo hace impecable. ¡No problem!

―¿Te ayudo?

―Me llamo María García, y Sara lo hace muy bien, pero tiene que chillar más.

―Me llamo Leire, ya me conoces, de toda la vida… ―risas―. Sara lo hace muy bien, me gusta mucho cómo lo hace, pero ¡¡te falta hablar!!

―Joooo, ¡¡es que me quedo afónica!!

―Sara, ¿y qué le con

Lucía, entretenida durante el viaje.

Lucía, entretenida durante el viaje.

testas a la otra capitana?

―Pues que sí, sí.

―Pues que chille ella ―matiza una voz.

―Hola, soy Lucía. Hola, soy Lucía y lo que le falta a Sara, aunque lo hace genial, es mandar un poco, que si no yo me quedo afónica. Que ya estoy, claro.

―Ya me quedo yo afónica por ti, eh.

―Hola, me llamo Alba ―se presenta Carla, que aprovecha para acercarle la grabadora.

―Hola, me llamo Alba y lo que le falta es… pues eso, hablar.

―Ooooooh, me quedo afónica por ti.

―Alba se ha copiado de mí.

―Hola, me llamo Marta. Sara lo hace muy bien, pero le falta hablar.

―Bueno, Sara, creo que, como conclusión, es unánime…

―Creo que sí, ¿no?

―No, todos menos yo, eh ―afirma Zaira en el galimatías de voces que hay montado―. Que yo soy ideal.

Estallido de risas.

―Por supuesto, por supuesto, Zaira ―confirmo.

Marta.

Marta.

―Falta Lledó, ¿no?

―¿Y Lledó? ―también faltan Blanca, ausente por problemas estomacales, y Gabriela, que ha rechazado el micrófono antes con un gesto educado.

―Lledó está en sus cascos.

―Sí ―confirma Lucía―. Lledó está en su mundo.

En sus cascos.

De repente, observada, Lledó para un momento la música.

―Eh… Yo puedo decir hola… Hola, hola. ¡¡Hola, soy Lledó!!

―Bueno, ésta ha sido la gran intervención de Lledó, y queda para la posteridad. Seguimos. Sara, ¿qué es lo que más te gusta del fútbol?

―Jugar.

―¡Hombre!

―¿En serio?

―El balón ―matiza Sara.

―¿Y lo que menos? ―pregunta Empar.

―Perder ―dice una de ellas, y van sumándose todas.

―Perder.

―Perder.

―Si no jugases de central, ¿en qué puesto te gustaría jugar? ―sigue Empar.

―En medio.

―¿En medio de dónde?

―En medio.

―¿Defensivo? ―le preguntan sus compañeras.

―En el medio del centro. ¡¡En medio del campo!! ―responde aturrullada.

Sara Vila Roca

Sara Vila, sorprendida, por fin, por las cámaras.

―Claro ―se oye en un susurro―, donde juega Carla…

―¿Como Carla?

―Sí, como Carla.

―Pero mejor que yo imposible ―comenta la aludida.

―Bueno, vale ―ataja Sara, para salir airosa de la situación.

―¿Qué es lo más difícil de tu puesto? ―pregunta Zaira, y aprovecha para preguntar a su izquierda―: ¿Lo he explicado bien?

―Pues cuando vienen tres y ¡sólo estoy yo!

―¿Y lo más difícil de ser capitana?

―Mandar ―dice la apuntadora número 1.

―Mandar ―insiste la apuntadora número 2.

―Sí ―termina por reconocer Sara.

―¿Te gusta mandar?

―No ―se anticipa la apuntadora número 1.

―No ―corrobora Sara.

―¿Qué valores te enseña el fútbol?

―¿Que qué qué?

―¿Qué valores te enseña el fútbol? ―repite, paciente, Carla.

Se produce un extraño silencio en esta atiborrada entrevista, de modo que me veo en la obligación de explicarlo.

―Has enarcado cinco veces las cejas en aproximadamente tres segundos… ¿Eso qué significa?

―Que no lo sé ―responde sincera. Y sus compañeras se echan a reír.

―Fuera del fútbol, ¿cuáles son tus intereses? ―le pregunta Empar.

Segundo silencio prolongado. Que el equipo aprovecha para echarle una mano.

―Puede ser fuera del deporte.

―Como estudiar…

―¿Ah, no vale el deporte? ―se interesa Sara, para intentar ordenar sus pensamientos.

―Nooo. Bueno, sí ―interviene Leire―. Mejor fuera del deporte.

―Ella es mi secretaria ―apunto―. Sí, mejor fuera del deporte.

―Estudiar ―insisten.

―Sí, estudiar… Soy fanática, soy fanática, soy fanática.

―Pues estar con los amigos ―sugieren dos jugadoras al unísono.

―Y la familia ―indica otra.

―Sí ―se limita a decir Sara. Al cabo de un instante, sopesando su respuesta, agrega―: La familia, la familia.

―¿Eres fanática del inglés? ―le pregunto, a sabiendas de que su padre es mundialmente conocido como Míster Máster.

―Sí.

―¡¡Hello!!

―Entonces, dinos algo en inglés.

―No, no, no, no, no…

―Hello, I’m Sara ―empieza a presentarse, alegre, Clara.

―No, no, no, no.

―¿No?

―No.

―Muy bien. Ahora la pregunta fantástica, la del extraterrestre.

―Y, rayita, ¿algo más? ―lee Zaira. Al punto, reconoce haber leído una indicación para el entrevistador, no para la entrevistada―. No. Vale. Imagínate que soy un extraterrestre morado que acaba de descender…

―¡Ohhhhh! ¡Es alien!

―Je… De una nave espacial y la primera persona de este planeta que veo eres tú. ¿Qué me dirías? ¿Cómo me definirías?

―¿Cómo te definirías? ―corrijo.

―¿Cómo te definirías? ¿Cómo te presentarías?

―Hola…

―¡Hola, qué hase! ―le contesta Zaira, la alienígena.

―… soy Sara, ¿quién eres?

―¡Hola, qué hase! ―insiste Zaira.

―Nooooo. Soy un extraterrestre… ―interviene Leire.

―¡Soy un extraterressssstre! ―ya no sé ni quién habla ahora.

―Pues vale ―concluye Sara. Y las demás baten carcajadas.

―¡Se moriría la humanidad con la capacidad de comunicación de Sara Vila!

―No. Entonces cojo y le disparo.

―Ah, vale.

―Para que no me invadan ―dice Sara, para despejar las dudas.

―Nadie ha dicho que te vayan a invadir. Sólo te están preguntando.

―Ya, bueno, pero como no me fío… pues entonces lo mato.

―¿Cómo crees que te ven tus amigos? ―se interesa Clara.

―Yo qué sé. ¡¡Pregúntales a ellos!!

―¿Cómo veis a Sara?

―Muy bien.

―Muuuy simpáaatica.

―Muy cariñosa.

―De todo.

―Ideal.

―¿Qué es lo que más te gusta de ti? ―continúa Leire.

―De qué, de personalidad o de físico.

―Elige.

―No lo sé.

―¿No te gusta nada de ti?

―El pelo ―apuntan, ya no sé si es Alba.

―No, no me gusta nada de mí.

―¿Ni tu talla de pie? ―le preguntan.

―¡Noooo! No, no no. Eso no me gusta.

―Jajajajá.

―Jejejé.

―Jaja, ja, ja, ja.

―¿De bigfoot? ―insisten.

―No. Nada.

―Entonces, esto hay que cambiarlo ―le aconsejo.

―El qué.

―Que no te guste nada de ti.

―¿Entonces tengo que decir una parte de mi cuerpo?

―Por ejemplo…

―¡Mi barriga!

―¿Y de tu personalidad, qué es lo que más te gusta?

―¡¡Lo estás poniendo muy difícil!!

―Divertidaaaaa… ―intentan ayudarla.

―Mi gracia. Es mi gracia.

―¿Tu gracia natural?

―Sí ―y se reafirma―. Sí, sí, sí.

―Empar.

―Empar.

―¿Empar?

―¿Y lo que menos?

―¿Del cuerpo? ¡Los pies!

―Los pies.

―¡Pero no te puedes caer! ¡Ni aunque te quedes dormida!

―Ya, pero eso me da igual.

―Podrías quedarte dormida de pie y no pasaría nada en absoluto.

―Se puede caer ―valora Zaira.

―¡No! Ella no. Te podrías caer tú.

―Yo no ―confirma Sara―. Y Crusty tampoco.

―¿Cuánto das de ti en los entrenamientos?

―Ochenta por ciento.

―¿De verdad?

―¡O menos!

―¿Y en los partidos?

―El cien, el cien… ―contesta Sara, para quitarse la pregunta de encima.

―El noventa y nueve coma nueve por…

―El noventa y nueve coma nueve nueve ―reconoce Sara.

―Ahora yo ―dice Zaria, para pedir la vez, y la grabadora―. ¿Cuando juegas al fútbol, dónde crees que destacas más?

―En mi posición.

―Sí, ¿de verdad? ¿Crees que eso es lo que mejor haces?

―Sí.

―¿Qué piensas que debes mejorar para ser una jugadora más completa? ―toma el turno Carla.

―La puntería.

―¿Estás haciendo algo al respecto? ―pregunta Empar.

―¿Como jugar a los dardos?

―No, pero en casa sí. Con el balón.

―¿Sí? ¿Qué haces concretamente?

―Pones un punto en la pared y disparas con el balón.

―¿Y luego pintas la pared de casa? ―me refiero a que debe dejar la pared perdida de los balonazos.

―No, hombre, no. Con lápiz ―contesta Sara, que no ha entendido mi pregunta. ¡Aunque quizá las paredes de su casa no se manchen!

―Papá, papá, ¿puedo hacer yo el Si fueras, serías…? ―me pide Leire.

―Sí, claro.

―Ahora yo ―reclama Zaira, para que no se despiste la grabadora―. ¿Cómo te ves en las diferentes facetas del juego? Te tienes que puntuar o valorar. ¿En el tiro cómo te ves?

―Del uno al diez ―aclara Carla.

―¿Del uno al diez? ―pregunta Sara.

―O valorarte.

Se produce otro silencio prolongado, roto por una voz de fondo…

―Hooolaaaa.

―Di un ocho.

―No, di un nueve.

―Un siete y medio ―dice Sara.

―¿Conducción?

―Un siete.

―¿Control?

―Un seis.

―¿Regate?

―Un cero.

―¿Qué? ―pregunta Alba.

―Ha dicho que en regate un cero.

―¿Pase?

―Un ocho.

―¿Juego de cabeza?

―¡Un diez! ―contesta Zaira por ella.

―Un diez ―acepta la entrevistada.

―¿Entrada y marcaje?

―Un ocho.

―¿Os habéis acoplado bien entre todas? ¿Os entendéis bien?

―Sí…

―Bueno, creo que eso no hacía falta preguntarlo, ¿no? ―le digo a Clara.

―¿Qué te hace reír más en el día a día? ―dice Alba.

―¿Quién o qué?

―Pues lo que quieras, qué o quién.

―Puede ser tu madre…

―La gracia, los chistes, las bromas ―contesta Sara.

―Puede ser tu hermana.

―¿Y alguien?

―Carla.

―Carla ―ratifica Sara.

―Carla, Carla, Carla. Carla, apaga el móvil ―agrega una compañera.

―¿Lo apago? ¿Qué te enfada más?

―Me enfada cuando perdemos. Cuando perdemos, sí.

―¿No te sabe bien? ―le pregunta Carla.

―No, no me sabe bien.

―Vale, Empar, tú le haces las preguntas del equipo.

Las preguntas de las compañeras

―¿Te gustaría tener una hermana gemela?

―No.

―¿Te gustaría que la equipación fuese de otro color?

―No.

―Si no pudieras jugar de defensa, ¿de qué jugarías?

―Eso ya lo he contestado, de medio.

―¿Cuántos años llevas jugando al fútbol?

―Espera, espera.

―Los tiene que contar.

―Seis.

―¿Quién es tu jugador favorito?

―Neymar.

―¿Qué te gustaría mejorar de tu juego?

―Ya lo he dicho.

―La puntería ―anota una compañera atenta.

―La puntería.

―¿Si te ficharan para otro equipo te irías?

―Depende.

―¿De qué?

―Del equipo.

―¿Te gustaría practicar otro deporte que no fuese el fútbol?

―No ―contesta rotunda.

―¿Te gusta tener ese número de pie?

Silencio.

―¿Te gusta ser tan alta?

―Sí.

―¿Cómo te sientes calzando un cuarenta y cuatro?

―Pues normal.

―Y ahora las preguntas de la sección Si fueras, serías ―continúa Leire.

Si fueras, serías
Si fueras un color serías… El naranja.
Si fueras música o canción… Lledó una, seguro, de Rosario Flores.
Si fueras un invento… La pelota.
Si fueras un animal…. Un león.
Si fueras una planta… Una palmera.
Si fueras un plato de comida… Macarrones.
Si fueras un juguete… ¿El balón es un juguete? Sí ―contestan sus compañeras―. ¡El balón!
Si fueras un juego… El fútbol.
Si fueras una película… ‘Scary Movie’ ―propone una compañera―. No, esa no me gusta. ‘Transformers’ ―vuelven a sugerir―. ‘Quiero ser como Beckham’ ―termina por decir Sara.
Si fueras un dibujo animado… Pocoyo ―bromea una de ellas―. ¡Oliver y Benji!
Si fueras una superheroína… te la puedes inventar… Elastic Girl.
―Eh, yo dije lo mismo ―nos informa Clara.
―Creo que habéis elegido todas a Elastic Girl.
Si fueras un libro… Ésta está difícil. Oliver y Benji ―asesoran―. ¿Puede ser un cómic? Lledó la más guapa ―afirman―. Todos en general ―ayudan―. ¿Un libro? Me estás complicando las cosas, ¿eh? ‘Mortadelo y Filemón’ ―apuntan una vez más, y ella calla.
Si fueras un jugador o un portero… Neymar.

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