Adorable Ivanchuk

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Vasili Ivanchuk es una leyenda. Basta con conocerlo para quedar atrapado por su ¿dulzura?, ¿genialidad?, ¿amor por el ajedrez?, ¿pasión?, ¿humildad?, ¿abstracción?, ¿concentración?, ¿cercanía?, ¿lejanía?, ¿sentido del humor?…

Ciertamente, Ivanchuk es mucho más que un ajedrecista, es todo un extraterrestre en el sentido más amplio del término. Lo han llamado sabio despistadogenio loco, erudito… También han dicho que vive en su planeta, el Planeta Ivanchuk, donde sólo cabe él, o casi.

He de decir que me hallo entre la ingente cantidad de ajedrecistas que lo admiran. Y lo he tratado, sí, desde la larga, la media y la corta distancia. Y en todas las ocasiones en que hemos coincidido me ha fascinado, por su humanidad, que le sobra a raudales.

En México (I Fiesta de ajedrez de la Universidad Nacional Autónoma de México, 2010) me impresionó muchísimo: venía a jugar, a jugar bien, a ganar; venía a disfrutar del ajedrez. Tuve la fortuna de presenciar el debate de los ritmos de juego, del sorteo de las eliminatorias… Los demás jugadores opinaban, él sólo quería jugar. Cualquier ritmo, cualquier modo de desempate le parecía bien. Sólo había venido a jugar. De hecho, se sentó a jugar en su semifinal con Judit Polgar, con traje, corbata y ¡¡sandalias!!: un ajedrecista sin tapujos¹. Es decir, un ajedrecista capaz de jugar con chanclas y a lo loco.

Hace poco tuve la oportunidad de diseñar las tripas de un libro dedicado a las mejores partidas de Vasili Ivanchuk. Tanto amor le tengo a la persona –y al personaje– que me ofrecí para (de manera gratuita) elaborar la portada. Nada del otro jueves (en cuanto a efectos se refiere, claro), pero lo hice.

Vasili Ivanchuk. 100 partidas selectas es un libro de la Editorial Chessy

Vasili Ivanchuk. 100 partidas selectas es un libro de la Editorial Chessy

Como muchas veces ha narrado Leontxo García (es más, como él mismo ha escrito en Jaque), el gran Ivanchuk, para desesperación de la organización (por el asunto de la imagen y la indumentaria), apareció varias partidas seguidas vestido con un magnífico chándal del Real Madrid, su equipo de fútbol (afición que comparte con Carlsen), bajo el irrefutable argumento que con él no perdía. Sólo un jugador de su talla podría hacer algo así.

Otros de los grandes momentos que experimenté con el genial Vasili se produjo en el Magistral de León de 2009. Hacía tan sólo unas horas que terminaba de perder la final con Carlsen (¡¡con Carlsen!!) y me lo crucé al salir del ascensor (estábamos alojados en la misma planta) y me dolió mucho verlo tan compungido y atribulado. En poco más de unos cuantos segundos (hay grandes momentos que únicamente duran segundos) la mirada prístina de Ivanchuk escribió una novela entera. Llena de dolor por la derrota, de aspiraciones frustradas, de grandes hazañas jamás conquistadas, incluso —o eso creí entender— de un enorme sentimiento de perdón hacia su musa, Caissa, por no haberla sabido mimar con su juego.

Además de ésta, Morosiévich y un camarero del Conde Luna (por cierto, un hotel donde se mima muy mucho su cocina) tuvieron un intercambio de lo más divertido (aunque podríamos afirmar que Alexánder es la víctima indirecta de la anécdota). Me hallaba a un par de mesas del mago Morosiévich y su entrenador, tomándome el desayuno, cuando el camarero, con mucha atención, le preguntó si quería tomar un buen té. Morosiévich, entre gestos, le hizo saber al camarero que quería un té en una gran taza, no en una pequeña. Hubo un momento de confusión. Uno no se sabía explicar. El otro no entendía. Al final, desairado (más bien porque tardó en comprender las señas del ruso), el camarero salió de la sala exclamando: «¡Que hubiera dicho que quería un orinal de té!». Me gustó mucho la expresión. Tanto que ahora, cuando recibimos vistas en casa y ofrecemos una infusión, preguntamos siempre: «¿En dedal o en orinal?».

Para acabar, hay que agregar que Ivanchuk impresionó muy mucho a Arturo Pérez-Reverte, quien le dedicó un artículo por el cual le llovieron críticas entre muchos aficionados al ajedrez. Pérez-Reverte se defendió ante el micrófono² que justo había querido plasmar su admiración (¿sabio despistado?) por todos los genios que juegan al ajedrez. «Ellos sí son genios, y no yo. Capaces de estarse horas pensando con profundidad».

1. Publiqué justamente una fotografía que da fe de su originalidad en su indumentaria en Jaque 651-652, página 109.

2. Arturo Pérez-Reverte, instado por Leontxo García, visitó varios torneos durante el periodo de narración de El tango de la Guardia Vieja, novela en la que quería incorporar el ajedrez como un elemento o un personaje más de la trama. Por eso fue a Mónaco (Melody Amber), a la Final de Maestros de Bilbao, al Torneo Magistral de León… En Bilbao, ante los espectadores y los oyentes de las retransmisiones, Pérez-Reverte aclaró el sentido de su artículo. En el Magistral de León, se interesó muchísimo por Shírov y trató de concertar una entrevista larga con él (no sé si lo logró, pero sí sé que los presenté). Como el propio Pérez-Reverte me comentó en los muchos (y gratos) momentos en que coincidimos, tanto Ivanchuk como Shírov son personajes muy revertianos, muy magnéticos y carismáticos, muy llenos de pasiones, sinsabores y alegrías. Publiqué una larga entrevista —titulada «Para mí el ajedrez es un estado de ánimo»— en la revista Jaque 657-658.

4 comentarios

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  1. Mikel Iker

    Genial Yago, me alegro mucho saber que sigues en contacto con el ajedrez y en especial saber de ti a través de tu ciberdiario. Hemos hablado tres cuatro veces por teléfono (Mikel, el ciclista) y yo, al igual que tú, me he quedado encandilado por la “extravagante” personalidad de Ivanchuk. Recuerdo que hace ya más de 20 años, cuando escuchaba o veía fotos del Vasili, me lo imaginaba de una forma antagónica: serio, taciturno, con un punto de chulería (lo que hace la desinformación cuando comienzas en el mundo del ajedrez), pero mira cuán grande era mi error. Todo lo contrario, todavía recuerdo la entrevista que le hicieron hace unos meses y que Leontxo García la consideró como una de las más interesantes que ha presenciado en su vida. Sin duda es un genio, un genio adorable. Ojalá este muchos años más en este mundo.
    Me despido, mucha suerte a ti y a tu primo. Mikel

    • yagogallach

      Apreciado Mikel. Muchas gracias por escribirme. Me alegro mucho de saber de ti. Desde el cierre de Jaque he atravesado un pequeño desierto personal, mas, como sabes, el ajedrez me gusta demasiado (no sé cuánto es demasiado) y he conseguido publicar un par de libros (además de haber estado colaborando en la edición de algunos libros). Uno de ellos es “El libro de los mates“, una obra que he llegado a amar, tal ha sido mi implicación. De hecho, estoy convencido de que con ella Nicola Lococo, el autor, ha conseguido la primera y verdadera taxonomía del mate de ajedrez. Espero que te guste.

  2. Anon

    Excelente artículo. Sin duda Ivanchuk es de los ajedrecistas que más interés suscita tanto por su estilo de juego como por su personalidad ¿Sabéis dónde puedo encontrar esa entrevista de Leontxo a Ivanchuk?

    • yagogallach

      Apreciado Anon. Gracias por tus comentarios. La entrevista de Leontxo se publicó en la revista Jaque correspondiente al número de Linares de 2009.

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