Elogio a las libretas

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Mi libreta de andar por casa me acompaña a todos los lugares del hogar y se mete hasta la cocina, para desvelarme los secretos de los fogones.

Mi libreta de andar por casa me acompaña a todos los lugares del hogar y se mete hasta la cocina, para desvelarme los secretos de los fogones.

Vista general (y resumida) de mis pequeñas amigas.

Vista general (y resumida) de mis pequeñas amigas.

Hay días en que necesito darme palabras de aliento y ánimo.

Hay días en que necesito darme palabras de aliento y ánimo.

Gracias

Esta mañana, después de releer el capítulo Cuarto descubrimiento: «Haz cinco buenas preguntas al día» de El mundo amarillo me he puesto a reflexionar. He sacado a mi duende de los paréntesis largos a pasear, y me he dicho, venga vamos a escribir una oda a las libretas («Bueno, oda, lo que se dice oda no», me interrumpe mi hombrecillo: «porque no se trata de una “composición poética del género lírico, que admite asuntos muy diversos y muy diferentes tonos y formas, y se divide frecuentemente en estrofas o partes iguales”»). O un elogio («Sí, un elogio sí que es válido». «Gracias». «De nada». «¿Me dejas pensar?». «Basta con que me cierres»)

De acuerdo, mi elogio se centrará en mostrarlas (y en seguir escribiendo en ellas). Y el propio texto de Albert Espinosa:

Coge una libreta y apunta, apunta todo lo que no comprendas. Mi médico el día que me dijo que tenía cáncer. 

El mundo amarillo. Albert Espinosa. Grijalbo. Barcelona, 2008. Página 46.

En las libretas hay que apuntarlo todo, desde los sueños hasta las dudas. Los encuentros y los desencuentros. Los pensamientos más íntimos y los más banales. Las libretas ayudan a sacar.

Apunta todas las dudas. Dudas tontas: ¿cómo logra la gente peinarse tan bien? Dudas complicadas: ¿cómo es posible que la gente se enamore y yo sólo piense en el sexo? Dudas eternas: ¿quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿No sé absolutamente nada? Dudas prácticas: ¿cómo se alquila una avioneta? ¿Cómo se tramita un divorcio?

El mundo amarillo. Albert Espinosa. Grijalbo. Barcelona, 2008. Página 49.

2 comentarios

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  1. Dorren

    Comparto el elogio a las libretas. Yo también las uso, aunque más que nada para escribir textos en mis otros idiomas y organizarme cosas. Pero sí, hay que escribir a mano, que lo estamos perdiendo y se queda mucha alma ahí plasmada.

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