¿Cómo te acercas a la historia?

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Esta Pequeña historia del mundo (Fernando García de Cortázar. Espasa. Pozuelo de Alarcón, 2009) es una de las maneras más agradables de aproximarse a la Historia.

Esta Pequeña historia del mundo (Fernando García de Cortázar. Espasa. Pozuelo de Alarcón, 2009) es una de las maneras más agradables de aproximarse a la Historia.

Hay muchos modos de enseñar y aprender la historia, la cultura, la geografía y las diferentes sociedades: a través de sus juegos (como el ajedrez, y otros, que nos harían saltar de una cultura a otra y nos ayudarían a explicar, por ejemplo —además de geografía— la civilización persa, la india, la china y la ruta de la seda, la Europa medieval —en la que los caballeros debían, por cuestión de honor, saber jugar al ajedrez—, el renacimiento y la expansión colonial, el romanticismo, la revolución industrial, el bloque soviético, la Europa de entre guerras, e incluso el fenómeno de la mundialización), a través de sus platos (cómo eran sus cocinas, qué comían, cómo se organizaba la vida social y familiar…), a través del arte (no nos confundamos con la historia del arte, que también, sino del arte en la historia: qué gustaba y por qué gustaba. Qué representaciones pictóricas, qué arquitectura se erigía, qué música se escuchaba en sus fiestas y se cantaba por las calles…), a través de sus pensadores (cómo se expresaban, en qué pensaban, cómo veían el mundo, por qué lo veían así), a través de sus palabras (qué conceptos existían, qué realidades querían reflejar), a través del papel que desempeñaba la mujer en la sociedad (sus evoluciones, sus derechos, su situación política…), a través de sus creencias (en qué dioses se creía, qué mitos había, cuáles eran sus miedos, cómo experimentaban la muerte), a través de su política (cómo estaba organizada la sociedad, qué sociedades eran más florecientes y por qué), a través de su economía (cuáles eran sus relaciones comerciales, qué productos se intercambiaban, cómo eran sus monedas, a quiénes representaban en ellas), a través de sus herramientas (qué herramientas empleaban, cuál era el grado de dominio, cómo había avanzado su tecnología, qué conocimientos médicos había), a través de sus guerras (qué armas empleaban, qué sociedades ejercían un dominio mayor y por qué), etcétera.

A pesar de que podríamos imaginar un sinnúmero de hilos conductores para explicar la historia, la cultura, la sociedad y la geografía, casi nadie se interesa por estas disciplinas, lamentablemente, pues hay muchas, muchísimas enseñanzas que aprender de ellas. Seguro que cada uno podría exprimir el jugo del conocimiento desovillando cualquiera de sus pasiones.

Hay otros modos de verlo, y aquí apunto uno:

La literatura light, como el cine light y el arte light, da la impresión cómoda al lector y al espectador de ser culto, revolucionario, moderno, y de estar a la vanguardia, con un mínimo esfuerzo intelectual. De este modo, esa cultura que se pretende avanzada y rupturista, en verdad propaga el conformismo a través de sus manifestaciones peores: la complacencia y la autosatisfacción.

La civilización del espectáculo. Mario Vargas Llosa. Alfaguara, 2012, página 37.

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