Entrenar y entrenarse

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No es lo mismo peinar que peinarse, como no es lo mismo entrenar que entrenarse (error y confusiones frecuentes, como ya veremos):

Éste es el perro que Juan saca a pasear todas las mañanas.

Éste es el perro que Juan saca a pasear todas las mañanas.

Juan es peluquero y se levanta todas las mañanas a las cinco. Como siempre, se toma un café, un zumo de naranja y un par de tostadas con aceite y sal. Luego se asea. Frente al espejo se peina con esmero antes de salir de casa. Saca a pasear a su perro, y, de camino a la peluquería, compra el periódico en el quiosco de Pedro, que también gusta de despertarse temprano. Antes de la seis y media ya ha abierto la peluquería. La limpia y la recoge para tenerla presentable a las siete, su hora de apertura (no hace falta que lo diga, la peluquería de Juan se llama Al alba y pretende cubrir las necesidades de los más tempraneros del barrio, que los hay). Durante la mañana —y frente al espejo— peina a muchos de sus vecinos. A las dos y media cierra, se va a yantar y, después, se echa una castiza y corta siesta.

Dos horas después, suena su despertador. Se incorpora, se viste y se dirige a los campos de fútbol de su barrio, donde acuden, a la salida del colegio (y en estampida), los niños que entrena. La mayoría de ellos sueña con calzarse las botas de la selección nacional. Se entrenan para ello, con esmero, con cuidado, con pasión. Y Juan hace lo propio, los entrena con esmero, con respeto y con pasión.

Espero que se hayan ido observando las diferencias (y que éstas hayan quedado claras) entre levantar levantarsedespertardespertarseasearasearsepeinar peinarseentrenar entrenarsevestir vestirse.

Ahora: halla la incorrección extraída de la siguiente oración:

La segunda parte le presenta algunas herramientas imprescindibles para que entrene de una forma más eficaz e inteligente y obtenga mejores resultados.

Plan de entrenamiento para triatlón. John Mora. Tutor. Madrid, 2007. Página 9.

En efecto, debería decir: «[…] para que se entrene […]».

Por cierto, mi admirado Fernando Lázaro Carreter, lanzaba un dardo venenoso (piropeando a locutores y periodistas deportivos):

E idéntica consagración solsticial ha obtenido por obra suya el empleo intransitivo de entrenar. Cuando no nos cuentan los partidos nos explican sus circunstancias y nos conducen por sus arrabales de declaraciones, chismes, lesiones, opiniones, alineaciones y, lógicamente, entrenamientos. Resulta hiriente, pero es así: no nos dicen que «España se entrena en Navacerrada», sino que entrena en ese lugarNo afirman que «ayer no se entrenó Quini», sino que no entrenó. Se ha neutralizado la útil oposición entre entrenarse (pronominal) y entrenar (transitivo), que permitía distinguir, con perfecta funcionalidad idiomática, la acción que realiza el deportista cuando se adiestra y prepara para competir (entrenarse), y la que ejecuta quien lo adiestra y prepara (entrenar), esto sí, el entrenador. Entrenar es también la acción que desempeña otro deportista u otro equipo que actúan frente al entrenado, para crear una situación parecida a la que se producirá cuando éste compita realmente («El Sabadell entrenó a la selección nacional»).

Esto estaba muy claro, y marchaba perfectamente hasta hace pocos años. Un jugador se entrenaba; y el entrenador entrenaba. Si alguien oía o leía que «Di Stefano entrenará pronto», entendía sin vacilación que Di Stefano iba a ser contratado como entrenador de algún equipo. Hoy, ante una frase así, cabría pensar que el veterano futbolista, harto de ver a estos chicuelos, volvía a los campos para atizarle al balón ejemplarmente. Otra erosión innecesaria y perturbadora al castellano, sin más causa que la irresponsabilidad.

El dardo en la palabra. Fernando Lázaro Carreter. Nueva Galaxia Gutenberg – Círculo de lectores. Barcelona, 2001, sexta edición. Páginas 220 y 221.

Soy un lector profesional que vive su segunda vida después de un aparatoso accidente de tráfico (vuelta de campana incluida, y sin heridas graves ni muertos). Ahora que la vida me ha concedido una segunda oportunidad, quiero disfrutarla tratando de moverme en el mundo que más me gusta, el de la cultura. Cuento con experiencia en el mundo de la edición, de la redacción y de la corrección de textos. Puedes ponerte en contacto conmigo para editar, corregir y mejorar tus textos o para solicitar informes y redacciones.

2 comentarios

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  1. Nacho

    Hola Yago:
    He ganado el rato curioseando por tu ciberdiario y poniéndome al día con tus últimas noticias —hace tiempo que no nos vemos—. Me ha gustado mucho este artículo y me ha recordado lo bien que lo pasé leyendo los libros de Lázaro Carreter. Por cierto, creo que hay un gazapo en la cita de Don Fernando: en el cuarto paréntesis de su texto debería decir “entrenar” en vez de “entrenarse”. Sigue escribiendo y ánimo con el ciberdiario. Un abrazo, Nacho.

    • yagogallach

      Tienes razón, Nacho, copié mal el paréntesis. La próxima vez que lo veas aparecerá corregido.

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