Una broca en la corte del rey Bosch

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Excalibur, la broca

Excalibur, la broca

Cuenta la leyenda que aquel que logre extraer Excalibur, la broca, será el nuevo Bosch, emperador de todas las paredes. Él, y sólo él, podrá poseer y reclamar todos los quesos ementales, gruyeres y similares (no es cuestión de ponerse aquí a hacer la lista de la compra). Todos los agujeros serán suyos (he de decir que en la presente fábula fabulosa se ha hallado un vacío legal, todavía no dilucidado o esclarecido por los leguleyos, pues no se ponen de acuerdo entre los diámetros, dimensiones de las oquedades [y otras características] de lo que supone un agujero, un socavón, un cráter, un boquete, un orificio, un hoyo, un hueco, una perforación, un ojete [con perdón de los mal pensados], un ojal [con perdón, y por los mismos motivos], un pozo, una brecha, etcétera)¹ desde el nornoroeste hasta el norte, dando dos vueltas a las agujas del reloj (por si acaso)². El encantador Merlin el encantador (hablan de él así en las trovas), al menos así se canta, fijó Excalibur, la broca, a una antigua máquina de taladrar. Labró la leyenda y convocó a cientos de miles de valientes guerreros de las exóticas regiones de Taladralia (Tierra de Tacos, Condado de Broca, Marquesado de Tornillo, Ducado de Alcayata, Bajíos de Escarpias, Islas de Cáncamos y las Tierras Armellas) para ver cuál de ellos era capaz de hacerse con la valiosa Excalibur. Todos ellos fracasaron. Los más fuertes y los más audaces; los más mañosos y los más toscos. No hubo en el reino de Taladralia caballero que pudiese extraer Excalibur.

Cada año, a la sombra de la luna vieja de julio, el más valeroso caballero de cada una de las nombradas regiones de Taladralia acude a probar fortuna con Excalibur. El caballero que esto escribe pasose la tarde de ayer invocando ora la fuerza (la que todavía le resta), ora la inteligencia (que aun cuando magra, algo le queda); ora combinadas, ora sin combinar; ora con maña, ora con delicadeza… Así hasta caer exhausto, rendido, abatido… Así hasta rendirse con una genuflexión, ¡tan grande es el poder de Excalibur, la broca!

1. Para que luego no digan que no domino el noble arte de los paréntesis largos.

2. Arte ampliamente compensado con un dominio no menor de los paréntesis cortos.

Le dedico esta entrada a mi primo Jorge, quien me desveló el secreto de la broca Excalibur, cuyo poder duerme aletargado en un arcón viejo y olvidado, a la espera de que algún valiente caballero pueda extraerla sin esfuerzo.

He de admitir que esa broca no me convertirá en el señor de los agujeros, ya que todos los sudores que le dediqué (que los hubo) sólo me movieron a que se acrecentara mi admiración por este ya admirado mito.

Excalibur, la espada Imagen tomada de http://www.elreyarturoysuscaballeros.net78.net

Excalibur, la espada, una leyenda ligera si la comparamos con la verdadera leyenda de Excalibur, la broca.
Imagen tomada de http://www.elreyarturoysuscaballeros.net78.net

2 comentarios

Comments RSS
  1. Jorge

    Enhorabuena, has conseguido acrecentar la leyenda de la broca de Excalibur. Me he reído mucho leyendo tu entrada.

    • yagogallach

      Gracias Jorge, a esa broca hay que ponerle un altar, para que los caballeros forzudos prueben fortuna.

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