Tipos de regalo

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Para mí, regalar es entregarse, entregase a fondo, dar una porción de lo que uno es. Una porción, además, que ha de corresponder con otra porción, la de la persona que recibe el regalo.

Siempre es más fácil dar dinero o comprar «cualquier cosan» para «salir del paso», pero todavía hay quien entrega una parte de sus ser cuando prepara un regalo. Este monedero me lo hizo mi hijo. ¿Cómo no voy a usarlo si es una preciosidad?

Siempre es más fácil dar dinero o comprar «cualquier cosa» para «salir del paso», pero todavía hay quien entrega una parte de su ser cuando prepara un regalo. Este monedero me lo hizo mi hijo. ¿Cómo no voy a usarlo si es una preciosidad?

Por eso regalar es tan difícil, porque hay que escuchar y escucharse, comprender y comprenderse. Por eso, también, existen muchas clases de regalos: desde el regalo por «obligación» o el de «bienquedar», hasta el regalo por «amor», pasando por el regalo «que me haría a mí mismo» (muy típico en las parejas) y otros, como el «bumerán».

Es cierto que no he dedicado mi vida a estudiar y clasificar todos los tipos de regalos, ver sus características, crear una taxonomía, etcétera; como también lo es que todos sabemos reconocer un regalo «bumerán».

El regalo bumerán de las hermanas A. Mariné. Imagen de las hermanas A. Mariné.

El regalo bumerán de las hermanas A. Mariné. Imagen de las hermanas A. Mariné.

Érase una vez tres hijas hacendosas que, con toda la buena voluntad del mundo, quisieron sorprender a su padre con un perro precioso, rescatado de la perrera. A los pocos días, el pobre perro enfermó y hubo de visitar el veterinario. El padre, ante tamaño gasto médico, sacó su «máquina de meter miedo» (la calculadora), hizo las cuentas y devolvió el perro a las tres tristes hijas. Y colorín, colorado, el cuento del regalo «bumerán» se ha terminado.

Ojo, basado en una historia muy real.

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1 comentario

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  1. David Gómez

    Buen artículo. Me estoy aficionando a tus entraditas. Yo también haría un ciberdiario, pero no me leería nadie y no tendría sentido. Si por lo general soy ignorado olímpicamente en Caralibro, imagínate si la gente tiene que entrar en una página a propósito para leer mis locuras. Lo del monedero de tu hijo me ha parecido muy tierno. Lo del regalo boomerang (lo pongo en original a pesar de que eres amante de las españolizaciones) al principio lo he entendido mal, Esta mañana, buscando mi calculadora ya he pensado en ella como la “máquina de meter miedo”. Tus nuevas nomenclaturas son muy pegadizas. A mí se me quedan. “Caralibro”, “Ciudad de la Injusticia”, “Plaza de muertes”, son algunos de tus Grandes Éxitos que he hecho míos porque me hacen gracia. Bueno, a ver con qué pensamientos nos sorprendes la próxima vez. Besacos.

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