La ecuación de la amistad

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Para mí, la amistad se parece mucho a la relación que tengo con mi perro. Le he entregado mi corazón, y, sin reservas, él ha hecho lo mismo.

Para mí, la amistad se parece mucho a la relación que tengo con Ártax. Le he entregado mi corazón, y, sin reservas, él ha hecho lo propio. Imagen de Toñi Cáceres.

Ayer, en unas circunstancias que prefiero no desvelar¹, Roberto, Ester (mis amigos) y yo parimos el primer atisbo de la ecuación de la amistad.

Partiendo de la base de que las amistades se labran con el tiempo y la dedicación, además de con la entrega desinteresada y compartiendo afinidades y experiencias, ¿cuántos amigos podemos tener los seres humanos en la actualidad?

A razón de la primera ecuación de la amistad (ideal por irreal), pocos, tantos que se pueden contar con las zarpas de la pata trasera izquierda de mi perro:

Considerando que el tiempo de desplazamiento es igual a 0, 2 amigos por hora x 8 horas diarias, dan 16 amigos al día; x 5 días a la semana (habrá que descansar) equivale a 80 amigos a la semana. Como, además, hay que mantener las amistades, es decir, se han de frecuentar al menos una vez al mes, estos 80 amigos multiplicados por 4 semanas nos arrojan un total de 320 amigos.

Si se hace todo esto, ése es el máximo a lo que puede aspirar una persona de forma más o menos razonable. Está claro que habrá quien opine que en ciertas circunstancias (por ejemplo, viernes o sábados por la noche; ante grandes citas deportivas; bodas, bautizos y comuniones, etcétera) uno es capaz de convocar a más de un amigo. Eso es cierto (como también que, en este caso, el desplazamiento es igual a 0), aunque el tiempo dedicado para estas citas también supera con creces la hora. Es más, a mayor número de afluencia, por lo general, más tiempo requerido (para atender a los asistentes).

Todos estos cálculos nacieron del concepto amigos de Facebook. Y, hablando, surgieron más categorías: familiares, amigos, conocidos y coleguillas (término acuñado por Roberto).

Y, cómo no, apareció una nueva categoría, digna para un estudio de sociología: los enemigos. ¿Os imagináis que pudiéramos ver qué personas se han labrado más enemigos? No haría falta siquiera que nos aceptasen como enemigos, simplemente lo serían por derecho propio (si vale esta expresión aplicada aquí).

Sólo es una reflexión efímera y en voz alta. Espero poderla nutrir con voces más autorizadas, porque mis conocimientos chismorreantes (el uso de Facebook y otra redes) son más bien escasos.

1. A no ser que al menos 15 de nuestros lectores nos lo pidan expresamente. Entonces cederé por la presión del público.

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