Más comas dignas

· Inicio
Autores

Sigo avanzando en mis lecturas, y, aunque al principio me propuse no escribir más de una entrada por libro, creo que no merece la pena ser tran estricto con uno mismo. En El jinete del silencio he visto algunos errores más, pero sólo me acuerdo de dos de ellos. Y son éstos:

1. Página 112:

A pesar de que le habían mandado varios correos, los dos últimos bastante duros, en los que le hacían ver lo desacertado de la decisión tomada y sus posibles consecuencias, ni siquiera se había dignado a contestar.

Según mi admirado Lázaro Carreter (en El dardo en la palabra¹dignarse a «Se trata, claro, de un viejo vulgarismo, anómalamente extendido», y hasta aquí puedo copiar, porque lo que escribió el académico es bastante fuerte, y no se lo deseo a nadie. Es decir, en la novela de Gonzalo Giner sería preferible haber leído: «[…] ni siquiera se había dignado contestar».

2. Página 135:

Fue su marido Hugo quien lo encontró, medio moribundo, cerca del muelle y quien lo llevó a su casa, pero ambos se propusieron sanarlo.

Tal cual está escrito, la «santa mujer» (como aparece en la oración anterior) tiene varios maridos, y Hugo es uno de ellos. Para evitar este yerro, bastaban dos comas para nombre y cargo², y el texto quedaría así: «Fue su marido, Hugo, quien lo encontró […]».

Por cierto, y para que no se diga, en este libro he aprendido algo realmente precioso (para mí):

En el siglo XVI, cuando dos caballeros se batían en duelo podían hacerlo del siguiente modo:

—¿Y cómo queréis que sea; a primera sangre, a herida severa o a muerte? —intervino el padrino, siguiendo las estrictas reglas de aquella norma de caballeros.

Si alguien conoce a Gonzalo Giner, autor de El jinete del silencio, por favor, díganle que admiro su historia, y que me gustaría trabajar con (para) él, a fin de pulir algunos aspectos.

Soy un lector profesional, con experiencia en el mundo de la edición, de la redacción y de la corrección de textos. Puedes ponerte en contacto conmigo para editar, corregir y mejorar tus textos o para solicitar informes y redacciones.

1. Fernando Lázaro Carreter. El dardo en la palabra. Círculo de Lectores. Barcelona, 2001, sexta edición. Página 666.

2. Álex Grijelmo. El estilo del periodista. Taurus. Madrid, 2000, sexta edición. Página 287. Aquí se dice: «Igualmente, la coma toma un valor fundamental en el caso de las aposiciones equivalentes; es decir, aquellas que, desde el punto de vista del significado, definen al sujeto o lo completan».

Escribir bien (al menos intentarlo) cuesta mucho más de lo que parece. Si te ha gustado este artículo o te ha hecho pasar un buen rato, incluso si te ha movido a la reflexión o te ha enseñado algo; es más, si quieres apoyar este pequeño proyecto, puedes donar una pequeña cantidad pinchando sobre el botón «Donar». Como digo siempre, lo que apoyamos es lo que fomentamos (y viceversa).









3 comentarios

Comments RSS
  1. David Gómez

    Sí, lo de las comas es un asunto peliagudo. Tenemos que fijarnos más. En alemanoide las reglas para las comas son más estrictas, o más claras, quizá. Yo tengo que tener especial cuidado al escribir en español porque soy muy de comear. Gracias al alemanoide tengo más cuidadico. Escribir bien es muy importante, porque lo escrito eres tú en palabras.

    • Yago Gallach

      David, me encanta cómo has cerrado tu comentario: «Lo escrito eres tú en palabras».

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: