En su cunita

· Oxígeno
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Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, leyó mi abuela, en voz alta, como hacía siempre que me corregía una redacción. Léelo en voz alta, me aconsejaba una y otra vez, y sabrás cómo suena.

Me sabía ese sonsonete de memoria. Vaya si me lo sabía. Odiaba tener que enfrertarme a su sangrante bolígrafo rojo. No obstante, sonreí…

Bien colocas una coma entre “cunita” y “como”, bien cambias el orden en que aparecen “como un ángel” y “en su cunita”. ¿Entendido?

Asentí, taché lo escrito y empecé de nuevo: Lleva horas durmiendo en su mecedora, como un demonio. Horas…

Luego, satisfecho, me fui a merendar.

Microrrelato con el que concursé (enero de 2013) en Relatos en Cadena, de la Cadena Ser. En estos relatos es obligatorio comenzar con la oración que cierra el relato ganador de la semana anterior. Sin contar esa frase inicial —que sirve de disparador creativo—, no se pueden emplear más de cien palabras para todo el microrrelato.

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