Parar el mundo

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Toñi: el primer diamante de mi collar de perlas. ¡¡Empezamos bien!!

Toñi: el primer diamante de mi collar de perlas. ¡Empezamos bien, comiéndonos el mundo!

Todos los años (y soy consciente de que es tópico hablar de tópicos, incluso criticarlos) la gente se hace muchas promesas de cambio que dejan de cumplirse el día 2 de enero.

Nunca me ha llegado a alcanzar este extremo, porque siempre he pensado que la vida es concatenación ―o suma― de días y que el calendario no es sino una convención (al igual que circular por la derecha) pensada para hacernos la existencia más fácil y manejable. No obstante, y como todo es cíclico (más aún los impuestos), necesitamos saber que debemos empezar en algún momento mensurable, cuantificable, recordable; y resulta muy cierto que el principio de año ―o de década― es un momento magnífico que ayudará a fijarnos metas y ser conscientes del recorrido.

Por ello, este año que entra, me he propuesto parar el mundo (más conscientemente de lo que lo hago, y espero que más a menudo) y confeccionar mi collar de perlas.

Estas dos ideas (y otras más) las he obtenido de un libro cargado de oxígeno: Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven (Albert Espinosa). Recorto dos de los momentos mágicos del libro:

―¿Nunca has parado el mundo?
―¿Qué es parar el mundo?
―Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor.
»En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas.
»Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo».
Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. Albert Espinosa. Grijalbo, Barcelona, 2011. Página 121.

―¿Quiénes son? ―pregunté.
―Mis perlas. ―Sonrió―. Cada año de mi vida he buscado doce perlas. Doce personas que no conociera pero que se me aparecieran y marcaran mi mundo de tal manera que mi yo virara.
[…]
―Con el tiempo, algunas perlas pasan a ser diamantes. Cada ochenta o noventa perlas aparece un diamante… Un diamante, para que me entiendas, es una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece creada únicamente para ti…
Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. Albert Espinosa. Grijalbo, Barcelona, 2011. Páginas 157 y 158.

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