11 hacen río

· Oxígeno
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Hace 11 años nació una pequeña gota muy llena de vida, con los ojos bien abiertos, escudriñando cuanto había a su alrededor.

Poco después, esa pequeña gota llamada Etién empezó a querer entenderlo todo. Estiraba su pequeño cuello intentando indagar; buscaba ponerse de pie para otear con altura (y trepaba y trepaba sin cesar); trataba de hablar para poder comprender y expresarse. Y empezó a abrir la puerta a esa manera tan suya de ser dulce, responsable y sensible. Como pocos, me atrevería a decir (¡y hay que ver lo bien que abraza!).

Sí, mi niñosaurio Etién es ya un río (11 gotas hacen un río) de vida (y de inteligencia) que sabe transmitir vida a todo lo que toca: ya sea barro, papel, cartón o madera. Sabe que tiene que reír para ser feliz; sabe hacer magia con los alimentos para que éstos adquieran una dimensión superior a la de la palabra comida; sabe cuidar de sí mismo, sin necesidad de que nadie le diga nada (y, a la vez, cuida de todo lo que le rodea); es ordenado y respetuoso, sereno y observador.

Etién es un regalo para el mundo (¡no lo desperdiciéis!).

Ojalá este joven río de vida se convierta algún día en un mar, en un océano, lleno de toda la vida y amor que lleva dentro.

Ojalá ese pequeño padre que tiene pueda seguir ayudándolo para que sea una persona feliz y disfrute de una vida plena, acorde a sus incontables valores y sus innumerables dones.

1 comentario

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  1. Nela

    Mejor no se le puede describir

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